Junio 2009

¿Por qué los científicos malvados construyen su guarida secreta en una isla volcánica?

Una isla volcánica tiene muchas ventajas para el científico malvado emprendedor:

  • Los terrenos cercanos al volcán son baratos, los terrenos sobre el volcán son aún más baratos, y los terrenos dentro del volcán están tirados de precio.
  • Si la isla está lo suficientemente lejos de tierra firme, se puede utilizar como base de lanzamiento de cohetes o misiles intercontinentales sin poner en peligro o causar molestias a ninguna población cercana.
  • Gracias a una gran cantidad de energía geotérmica, puedes tener calefacción en invierno y mantener encendida una gran cantidad de máquinas sin gastarte un solo euro y sin emitir nada de CO2 a la atmósfera. ¡Es energía verde!
  • Si alguna vez necesitas enviar una cabeza nuclear o un pulso láser al núcleo de la Tierra, el fácil acceso a una cámara magmática permite taladrar mucho más rápido.
  • Si tienes inclinaciones artísticas, el volcán es una gran roca en la que puedes tallar tu cara, una calavera con ojos que brillan, o lo que quieras.

Por supuesto, también tiene sus desventajas:

  • Debido a la distancia, tendrás que enviar cualquier material que necesites por helicóptero, avión o barco, y esto puede ser bastante caro.
  • Esto también significa que tendrás que proporcionar transporte, alojamiento, comida y entretenimiento a todos tus esbirros.
  • Para terminar, ten en cuenta que, aunque toda la isla sea tuya, también pertenece a un país, así que tendrás que cumplir con los correspondientes Estatuto del Trabajador y Convenio Colectivo. Muchos lo olvidan, y luego tienen muchos problemas y tienen que pagar millonadas en indemnizaciones cuando un agente secreto llega y destruye el laboratorio y cientos de esbirros mueren.
Jacobo Tarrío no es un científico malvado, pero se pasa demasiado tiempo pensando en cómo apoderarse de una isla, declarar la independencia, y luego gobernarla con puño de hierro.

El guante y el duelo

En estos tiempos en los que se han perdido las buenas costumbres del pasado, ya nadie sabe cómo desafiar a otra persona a un duelo. Como ejemplo de mi afirmación pondré a Homer Simpson, que en un episodio deambula con un guante en el bolsillo, listo para dar un guantazo a quien se cruce en su camino y decirle: “señor, lo desafío a un duelo”.

El problema es que Homer lo está haciendo mal.

En aquellos buenos tiempos pasados, había varias formas de solucionar las cuestiones de honor: las ofensas más leves se podían solucionar con una disculpa, pero las más graves causaban tal daño al honor de uno, que sólo era posible repararlo mediante la celebración de un duelo.

Y con esto llegamos a la función de los guantes en los duelos. Hoy en día, mucha gente piensa que, cuando uno era insultado y quería reparar su honor mediante un duelo, debía darle un guantazo a su ofensor. Sin embargo, en realidad se hacía al revés: el caballero ofendido se quitaría el guante y lo arrojaría delante de su ofensor; se suponía que éste debía, entonces, recoger el guante y abofetear a la persona originalmente insultada.

Esto se hacía así porque un guantazo era el insulto más grave que se podía infligir a un caballero, y sólo se podía reparar en un duelo. Por tanto, este gesto obligaba a reparar en duelo una ofensa que, en principio, se habría podido resolver por otros medios.

Uno podría pensar que el resultado final sería el mismo si el ofendido fuese quien le diera el guantazo al ofensor; sin embargo, esto haría que se inviertieran los papeles de “desafiante” y “desafiado”, con lo que eso supone a la hora de decidir quién elige el sitio y la hora, y quién elige las armas.

(Por supuesto, generalmente no era necesario dar realmente el guantazo; con recoger el guante ya se consideraba que el guantazo estaba dado y el desafío aceptado. Ahora bien, si uno todavía tenía ganas de seguir insultando, no había nada que le impidiese dar el guantazo).

Espero que, después de leer esto, sepáis qué hacer la próxima vez que necesitéis desafiar a alguien a un duelo.

¿Por qué hay tan pocas máquinas del tiempo?

Todos sabemos lo que ocurre cuando se utiliza una máquina del tiempo: tarde o temprano, alguien mata a su abuelo, o le chiva a su yo del pasado los números de la lotería. Esto resulta en una paradoja temporal que acaba destruyendo el tejido mismo del Espacio-Tiempo.

Afortunadamente para nosotros, no tenemos que sufrir estos problemas con excesiva frecuencia. Una poco conocida propiedad de las máquinas del tiempo hace la mayoría de proyectos de construcción de máquinas del tiempo terminen en un fracaso.

Esta propiedad consiste en el hecho de que el Universo aborrece las paradojas temporales: como son imposibles, el Universo hace todo lo posible para que no existan. (Otra cosa que el Universo odia es que lo personifiquen).

Está garantizado que cada máquina del tiempo producirá paradojas temporales antes o después. Por lo tanto, la forma más fácil que tiene el Universo de asegurarse de que estas paradojas no existan consiste en impedir que la máquina del tiempo que las producirá exista.

De ahí la gran cantidad de accidentes sufridos por los científicos locos:

  • El 24 de agosto de 1973, el Profesor Espectro iba a poner en marcha su máquina del tiempo cuando la compañía de la luz le cortó la corriente por impago. Tras el juicio posterior, su laboratorio secreto fue embargado y su contenido, incluyendo la máquina del tiempo, fue vendido a un chatarrero.
  • El 7 de febrero de 1981, mientras el Doctor Caos mantenía una videoconferencia con la ONU en la que anunciaba que pronto robaría todas las principales obras maestras del mundo “justo después de que sus autores las terminen, y nadie me podrá detener, jua, jua, jua”, su guarida-volcán entró en erupción por primera vez en 250.000 años.
  • El 14 de mayo de 1993 un brillante estudiante de Física con un oscuro pasado y extrañas ideas resbaló con una piel de plátano, se golpeó la cabeza y contrajo amnesia. Y luego un piano apareció de la nada y le cayó encima.

Éste es el motivo por el que hay tan pocas máquinas del tiempo en el mundo.

Jacobo Tarrío puede contestar a todas tus preguntas sobre Ciencia y Tecnología. Lo que pasa es que no quiere abusar.

Humble superpowers

A couple of weeks ago I started doing press-ups. Now I've gone from I-can-barely-do-five to I-can-mostly-do-ten, which is actually a lot of progress.

I feel like I've acquired a superpower. When Clark Kent walks around Metropolis, he thinks “if a supervillain came, I would be able to jump that building”. When I walk around the office, I think “if a drill sergeant came, I would be able to drop and give him twenty”.

Some superpowers are humbler than others.

Fe de erratas y rectificaciones

Es cierto que quien tiene boca se equivoca. En algunas de nuestras noticias anteriores hemos cometido algunos errores que ahora deseamos rectificar.

  • Después de que este periódico insinuara que el Diputado Eleuterio Pardo había asesinado a su amante, la oficina del Diputado ha escrito para comunicarnos que él no ha sido, que nunca se han encontrado pruebas de su culpabilidad, y que el Diputado está pagando grandes sumas de dinero para asegurarse de que eso continúe así.
  • En una historia anterior dijimos que Robustiano Álvarez-Schmidt era secretario de la “Federación Nacional de Zapatería y Horticultura”. En realidad, Robustiano Álvarez-Schmidt es fundador de la “Asociación Española de Personas con Dificultades para Hacerse Entender a la Primera”.
  • Por último, deseamos pedir disculpas por el titular “Hugo se llevó por delante a 200 con un gran corrimiento”. La gran cantidad de emails y cartas pidiendo información nos lleva a aclarar que Hugo es un huracán, y el corrimiento era de tierras.

Notas después de un paseo por Dublín

(No necesariamente en orden cronológico).

  • Un día inusualmente veraniego. 21 grados, según The Weather Channel. Vaya peste de buen tiempo. ¿Para esto me vengo a Dublín?
  • Festival marítimo en Docklands. Con música (bah) y puestos de helados (!) y dulces (!!). Me tientan. He de resistir.
  • Hoy ha salido a la venta la quinta temporada de Battlestar Galactica. En una tienda, 36 euros. En otra, 60. Creo que sé de una tienda a la que no volveré si puedo evitarlo. (Al final la he comprado en Amazon, que allí sale por 28 euros).
  • Chavalines en trajes de neopreno zambulléndose en Grand Canal Docks. Corren más peligro de morir intoxicados que ahogados. Supongo que no tienen problema mientras no traguen “agua”. Si vieran el estado del canal sólo dos compuertas más arriba, no nadarían ahí ni locos — supongo que la mierda da menos asco cuando está más disuelta.
  • Un Hare Krishna de esos intentó ofrecerme un libro. Se ve que no emito un campo de mal rollo lo suficientemente intenso. O tal vez sí: fijaos en que he dicho “intentó ofrecerme”, no “me ofreció”. (A pesar del campo de mal rollo, bastante gente me pide indicaciones para llegar a una calle o a un sitio. Se ve que tengo cara de saber adónde voy).
  • Un tío pagó por su comida con una bolsa llena de monedas. Ninguna blanca, bastantes amarillas y un montón de ellas rojas. Una de tres: o era un mendigo (aunque no tenía aspecto, pero te sorprenderías aquí en Dublín) o había robado el cepillo de una iglesia o acabo de ver el nuevo sistema de distribución de dinero adoptado por las empresas de seguridad para evitar asaltos a los furgones blindados.
  • 6 km y medio.