Que lo sepas

El saber no ocupa lugar.

Cómo calcular raíces cuadradas

Un día se me ocurrió publicar un articulito sobre el fundamento matemático del método para calcular raíces cuadradas usando lápiz y papel. Desde entonces me llega un montón de visitas de gente que quiere saber cómo calcular una raíz cuadrada (supongo que les da igual por qué funciona el método si no saben cómo emplearlo, ¿no?). Por lo tanto, he decidido escribir este artículo explicativo.

Para empezar, vamos a ver cómo calcular la raíz cuadrada de un número de una o dos cifras. Por ejemplo, calculemos la raíz cuadrada de 71:

Esto es fácil: simplemente tenemos que hallar el número más alto, del 0 al 9, que multiplicado por si mismo nos dé 71 o menos. En este caso, el número que buscamos es 8, ya que 8x8=64, que es inferior a 71, y 9x9=81, que es superior a 71. Además, la operación tiene un "resto" que vale 7, ya que 71-8x8=7. Todo esto lo escribimos de esta manera:

Fácil, ¿no?

Pues ahora vamos a ver cómo se calcula la raíz cuadrada de un número de más de dos cifras. Por ejemplo, el 71.492:

El primer paso consiste en dividir el número en grupos de dos dígitos, comenzando por la derecha:

A continuación, calculamos la raíz cuadrada del grupo de más a la izquierda:

En este caso hemos calculado la raíz cuadrada de 7, que es 2 con un resto de 3.

A continuación "bajamos" el siguiente grupo de dos dígitos y lo ponemos a la derecha del resto:

En el siguiente paso multiplicamos nuestra solución parcial por 2 (siempre por 2) y ponemos el resultado (4) en una nueva fila de la columna de la derecha:

Ahora viene la parte más complicada del cálculo. Tenemos que buscar un dígito de 0 a 9 para añadir a la derecha del 4, lo cual nos dará un número de dos cifras. Ese número de dos cifras, multiplicado por el dígito que hemos buscado, nos dará un número que tiene que ser igual o inferior a 314, que es el número que tenemos después de "bajar" el siguiente grupo de cifras. El dígito más alto que encontremos será la siguiente cifra de la solución.

Veamos un dibujo para hacerlo más claro. Imaginad que "X" es un dígito de 0 a 9 y que "ABC" es el resultado de multiplicar "4X" por "X":

En este caso, el dígito que buscamos es 6, porque 46x6=276, que es inferior a 314, y 47x7=329, que se pasa de 314:

El resto es 38.

Ahora tenemos que, como antes, bajar el siguiente grupo de cifras y también multiplicar la solución parcial por 2 y añadir el resultado a la columna de la derecha:

Y, como antes, tenemos que buscar un dígito, concatenarlo al "52", multiplicarlo por el resultado, y procurar que el resultado sea igual o inferior a 3892:

Y, como podéis ver, la raíz cuadrada de 71492 es 267, con un resto de 203. Podemos comprobarlo fácilmente, calculando 267x267=71289, y 71492-71289=203.

Fácil, ¿no?

Algunos os preguntaréis cómo se pueden calcular las cifras decimales de la raíz cuadrada. Es decir, si usamos una calculadora, ésta nos dirá que la raíz cuadrada de 71492 es 267,3798... ¿cómo se pueden calcular estas cifras decimales con lápiz y papel?

La respuesta es muy simple: sólo tenéis que "bajar" grupos de dos ceros y seguir calculando la raíz cuadrada hasta que os canséis. Por ejemplo, aquí veis cómo he calculado las dos primeras cifras decimales:

Otra pregunta que algunos os haréis es: ¿cómo se calcula la raíz cuadrada si el número que nos dan tiene decimales? La respuesta es simple: cuando dividáis el número en grupos de dos cifras, en lugar de empezar por la derecha, empezad por la coma decimal. Si el grupo de más a la derecha se queda con una sola cifra, completadlo con un cero. Después, simplemente calculad la raíz cuadrada como siempre, acordándoos de poner la coma en el resultado cuando alcancéis la coma en el número original.

Y esto es todo de momento. Espero que esta explicación os haya sido útil y hayáis encontrado lo que buscábais.

No voy a votar al PP ni al PSOE (pero no por los motivos que piensas)

El censo electoral en España es permanente. Esto quiere decir que se mantiene un censo que recibe actualizaciones constantemente, en lugar de hacer un censo nuevo cada cierto tiempo. Aún así, el 1 de cada mes se "cierra" el censo con las actualizaciones recibidas durante el mes anterior. Cuando hay elecciones, el censo que se utiliza es el cerrado en el segundo mes anterior a la convocatoria. Si no me equivoco, tienen previsto publicar la convocatoria de las próximas elecciones generales el día 27 de setiembre, con lo que se utilizaría el censo cerrado el 1 de julio.

Cuando un español se va a vivir al extranjero ha de ir a registrarse a la oficina consular correspondiente; al mismo tiempo, le añadirán al CERA, que es el censo de los españoles que viven en el extranjero. Cuando me fui a vivir a Irlanda acudí a la embajada, y allí me dieron de alta en el CERA. Un tiempo más tarde me cambié de piso y di aviso del cambio de dirección. Algo más tarde todavía me vine a EEUU, y también fui al consulado a registrarme.

Podéis imaginar la sorpresa que me llevé la semana pasada cuando fui a la web del INE para revisar mis datos del CERA y vi que seguía figurando con mi primera dirección irlandesa. Es decir, que no actualizaron mi inscripción en el censo cuando fui a registrar mi cambio de dirección en Irlanda ni cuando fui a registrarme en San Francisco.

He enviado los correspondientes impresos para actualizar mi dirección en el CERA, y anteayer me dijeron que ya han actualizado mis datos en el censo. Estos datos saldrán en el censo del 1 de octubre, que es después de la convocatoria y, por lo tanto, no voy a poder votar en las próximas elecciones.

(Los españoles residentes en el extranjero tenemos un obstáculo más a la hora de votar: en la reciente modificación de la ley electoral se han sacado de la manga que los votantes tienen que enviar una solicitud para poder ejercer su derecho al voto, utilizando un formulario que se les enviará antes por correo. Me disculparéis que me entre una sonrisita cínica al recordar que en las últimas elecciones de la Xunta de Galicia mis impresos y papeletas de votación se retrasaron tanto que, cuando al fin llegaron, ya no tuve tiempo para enviar mi voto).

Añadido: parece que mi lectura de la normativa electoral no fue lo suficientemente profunda y no me di cuenta de que, viviendo en el extranjero, mi circunscripción electoral está separada de mi lugar de residencia. Como en periodo de reclamaciones no admiten cambios en la circunscripción, pensaba que esto significaba que mi cambio de consulado tampoco lo admitirían y querrían que votara en Dublín. Sin embargo, aunque he cambiado de país de residencia (y, por lo tanto, ahora trato con un consulado distinto), sigo votando en Santiago de Compostela, con lo que mi circunscripción electoral no ha variado, y, en teoría, deberían admitir mi reclamación cuando la presente. Ya os diré qué tal.

El deporte misterioso

Cuando me vine a EEUU me parecía que adaptarme a este país sería una cosa facilísima. Al fin y al cabo, el 90% de las películas y series de TV que veo proceden de este país, así que debería conocerlo razonablemente bien, ¿no? Pues bien; de vez en cuando, algo ocurre que me recuerda que estoy en un país extranjero que no conozco tan bien como creía. Lo que me ha venido a la mente hace un momento, sin embargo, no es algo que me haya ocurrido hace poco, sino algo que me pasó al poco tiempo de llegar:

Acababa de alquilar el apartamento, y mis cosas todavía estaban en algún almacén en Irlanda, esperando a que tuvieran a bien cargarlas en un barco que viniese a California (y no llegarían hasta un par de meses después), así que tenía que comprar ropa de cama, platos, cubiertos, etc. ¿Adónde fui a comprar todo eso, sabiendo que estoy en EEUU? Al Walmart, por supuesto.

Si queda alguien que no lo sepa, Walmart es la mayor cadena de hipermercados de EEUU, y como tienen las cosas tiradas de precio, en ocasiones se junta en sus tiendas la fauna más variada. Pero esta historia no es sobre la gente que va al Walmart, sino sobre los americanos en general, vistos a través del prisma de las secciones del Walmart.

Mi búsqueda de artículos del hogar me llevó junto a la sección de artículos deportivos, y allí pude ver estantes llenos de adminículos y con un cartelito que indicaba para qué deporte eran esos elementos. “Swimming” (natación), “basketball”, “baseball”, “skating” (patinaje), y así sucesivamente hasta que vi uno que no conocía: “tailgating”.

Hasta entonces, el único “tailgating” que conocía consistía en ir por carretera pegado al vehículo que te precede, pero no creía que, aún con tanta afición que tienen aquí al NASCAR y otros deportes del motor, hubiesen convertido eso en un deporte. Un vistazo al contenido de la estantería no me aclaró en qué podía consistir ese deporte; no parecían artículos para practicar ese deporte, sino más bien para ir a verlo. En fin, como no estaba muy interesado en el tema y tenía otras cosas que hacer me olvidé del asunto y pasó el tiempo...

... Hasta que un día vi un artículo sobre el béisbol, que explicaba que el pre-partido es una auténtica ocasión social. Unas cuantas horas antes de que se abran las puertas del estadio, unos cuantos cientos o miles de personas llegan con sus camionetas, aparcan y luego abren el portón de la camioneta y sacan sillas y mesas y bebidas y la barbacoa y montan una auténtica fiesta-picnic, compartiendo vituallas con sus vecinos de camioneta. Ah, y como el portón de una camioneta se llama “tail gate”, esa especie de picnic masivo motorizado sobre asfalto se llama “tailgating”.

Bonito deporte. Y ahora sé algo más sobre EEUU.

Aprendiendo a errar

Reconozcámoslo: a ninguno de nosotros le gusta cometer errores. Los errores hacen que nuestros planes salgan mal, nos hacen perder tiempo y dinero, y nos pueden llevar al fracaso, que en muchas sociedades conlleva un fuerte golpe en nuestra reputación. Sin embargo, las personas que más éxito tienen son también las que más errores han cometido; lo importante es que son capaces de analizar sus errores y aprender de ellos para no cometerlos en el futuro.

En la industria informática, como es bien sabido, cometemos errores como el que más: proyectos que se salen de plazo, proyectos que nunca se terminan, redes que se caen, intrusiones en sistemas seguros, datos perdidos, etc. Vaya, que no nos han faltado oportunidades de aprender de nuestros errores, y una de las herramientas más importantes que tenemos para hacerlo es el “postmortem”.

El postmortem es un documento en el que se analiza un suceso. Este suceso suele ser un fallo, aunque se pueden hacer postmortem de cualquier tipo de suceso, incluso de éxitos inesperados. El objetivo de este análisis es conocer las causas del suceso y la manera de evitarlo en el futuro -- o de repetirlo, si es un postmortem de un suceso exitoso. Como la mayoría de postmortem se escriben después de un fallo, en este artículo hablaré de fallos, soluciones y acciones paliativas.

Inevitablemente, un postmortem tendrá que hablar de errores cometidos y de malas decisiones tomadas por una o más personas. Es importante que no se utilice el postmortem para echar las culpas a nadie o para distribuir castigos. Para escribir un postmortem de calidad es imprescindible la colaboración de todas las personas implicadas, y es de suponer que no prestarán toda la ayuda necesaria si conlleva consecuencias negativas para ellos.

Un postmortem debería contener, como mínimo, explicaciones de qué sucedió, cómo sucedió, por qué sucedió, cómo terminó (si es que terminó), qué se hizo bien, qué se hizo mal, y qué se va a hacer en el futuro. Normalmente, los postmortem tienen una estructura similar a: resumen, secuencia temporal, acciones paliativas (realizadas y por realizar), lecciones aprendidas y acciones a largo plazo.

Los postmortem suelen entrar en detalles, ya que son documentos para uso interno: mencionan quién intervino en el suceso, qué máquinas y servicios estuvieron implicados, qué líneas de código tenían errores, … Como dije antes, no es objetivo del postmortem echarle la culpa a nadie, así que “aparecer” en uno no debería tener, por si mismo, más consecuencias que tener que aguantar que los compañeros se metan con uno de vez en cuando.

(Voy a aclarar esto, que tengo muchos lectores que se toman todo lo que leen con excesiva literalidad: estoy hablando de situaciones normales en las que uno se equivoca y pierde datos porque ha copiado un disco vacío sobre uno lleno o ha causado un fallo de servicio porque ha conectado la red de producción al “uplink” incorrecto, no de casos delictivos en los que el sistema falla catastróficamente porque alguien ha vendido los sistemas secundarios y se ha quedado con el dinero).

No obstante, en ocasiones hay que redactar postmortem dirigidos a audiencias externas. En esos casos, es habitual reducir el nivel de detalle del documento. Esto puede ser tan simple como eliminar nombres y referencias a elementos confidenciales, o puede ser una reescritura total del documento. El nivel de detalle queda, en general, a elección de la persona que vaya a publicar el postmortem, pero siempre debe ser suficiente para que el lector tenga una idea aproximada del fallo que hubo y pueda estar razonablemente seguro de que se están tomando medidas efectivas para evitar que vuelva a suceder. En general, la gente aprecia más los postmortem detallados.

Como sé que queréis ejemplos pero no tengo ganas de inventarme uno, voy a poneros un enlace a la versión pública del postmortem de un fallo de App Engine, que me gusta bastante como ejemplo porque es muy parecido a la versión interna, salvo por la ausencia de nombres de personas y otros datos confidenciales.

Al terminar este artículo me gustaría animaros a escribir postmortem, a convertirlo en una rutina cada vez que haya habido un problema (o algo haya salido mejor de lo esperado, para ver si se puede repetir), y a solicitar postmortem de vuestros proveedores cada vez que tengáis un problema gordo con su servicio.

Y vosotros, ¿escribís postmortem en vuestra empresa? ¿Los solicitáis de vuestros proveedores? ¿Conocéis mejores ejemplos de postmortem accesibles por la web? ¿Son cuatro preguntas al final de un artículo demasiadas? Escribid un comentario y dadme vuestra opinión.

Cómo preparar un currículum para EEUU, Reino Unido o Irlanda

Hoy voy a dar un paso más en mi campaña “voy a sacaros a todos de España de una vez”, explicándoos cómo elaborar y mandar un currículum para EEUU, el Reino Unido o Irlanda.

Si pensabais que bastaba con tomar vuestro currículum español, traducirlo al inglés, y mandarlo, estabais completamente engañados: las convenciones sobre qué se debe incluir en un currículum, cómo debe estar estructurado, etc., son diferentes de un país a otro, así que probablemente meteríais la pata si hicieseis eso. Por suerte para el tema que nos ocupa ahora mismo, los currículums (o currículos, o currículunes, según prefiráis) son muy parecidos en EEUU, Reino Unido e Irlanda, así que los mismos consejos os servirán para los tres países.

Por una vez, como este artículo me ha quedado larguíiiiiiisimo y no quiero fastidiarle el lector RSS a nadie, tendréis que pinchar en el título o en el enlace de “leer más” para verlo entero. Así que pinchad, pinchad...

El efecto Menéame

Ayer me publicaron una historia en Menéame y el tráfico subió considerablemente; tanto, que el servidor web se me saturó y tuve que reconfigurarlo.

Para los curiosos, aquí va una gráfica del "efecto Menéame":

La gráfica va desde las 8 de la mañana hasta las 17:59, hora peninsular española. El eje vertical va graduado en peticiones por segundo, y la línea va suavizada tomando la media de los cinco minutos anteriores a cada punto en el eje horizontal.

El tráfico comenzó a subir a las 9:11, que supongo que fue cuando la historia llegó a la portada, y a las 9:21 me di cuenta de que mi servidor estaba saturado. Podéis ver cómo se quedó atascado en las 13 peticiones por segundo hasta las 9:41, que fue cuando por fin arreglé el servidor y todas las peticiones pendientes se sirvieron de repente. No sale en la gráfica por eso del suavizado tomando la media de los 5 minutos anteriores, pero durante ese minuto se recibieron 1669 peticiones -- unas 27 por segundo.

Y a partir de ahí, según quedaba menos gente que no había leído la historia y ésta descendía en la portada de Menéame, el tráfico comenzó a descender hasta las 2 peticiones por segundo...

Impresiones tras 11 meses en EEUU

Como sabéis, hace ya casi un año que vivo en EEUU (lo había anunciado por aquí el 28 de diciembre, para ver cuántos picaban y no se lo creían), y, como es de suponer, la manera en que se vive por aquí es diferente en muchos pequeños aspectos de cómo se vive en España.

Por ejemplo, el tratamiento de datos personales. Las empresas de por aquí consideran que si tienen tus datos personales, esos datos les pertenecen y pueden venderlos, cederlos, etc., etc. Además, siempre fueron muy poco cuidadosos con ellos (ahora lo son más), y era muy habitual que, por ejemplo, una empresa de tarjetas de crédito te mandara publicidad con una solicitud ya rellenada para que tú sólo tuvieras que firmar y mandarla por correo.

Por el otro lado, aquí no existe un carnet de identidad como en España, así que las empresas tienen pocas formas de verificar tu identidad, así que el sistema que todas estas empresas han adoptado consiste en hacerte preguntas que sólo tú puedes saber, supuestamente. Algunas de estas preguntas son tu fecha de nacimiento, el apellido de soltera de tu madre, o tu dirección actual. Por supuesto, como todas las empresas te hacen estas mismas preguntas, todas ellas tienen esta información. Y como te envían publicidad que incluyen gran parte de estos datos, esta información también está disponible para cualquiera que se haga con uno de estos envíos de publicidad, ya sea interceptando tu correo o recuperándolo de tu basura.

Como es tan fácil hacerse con la información de uno, y los sistemas de verificación son tan laxos, el "robo de identidad" está a la orden del día. Básicamente consiste en que el malhechor se hace con tu fecha de nacimiento y nombre de soltera de tu madre y se pone a solicitar créditos y obtener tarjetas y comprar cosas a tu nombre, y luego no los paga, y todo el marrón te cae a ti encima y hasta que el problema se soluciona pasan años y entretanto tu historial crediticio se resiente, etc., etc.

Por todo esto, un electrodoméstico casi imprescindible en cualquier casa es una destructora de documentos. Las cartas que me llegan a casa de Mastercard o de Capital One ofreciéndome tarjetas de crédito, o de AT&T ofreciéndome servicio de Internet, o, en general, cualquier cosa que lleve mi nombre, va a la trituradora en lugar de al cubo de la basura. De hecho, casi todo el papel que recibo va a la trituradora, para que quede todo bien mezcladito y sea más difícil de reconstruir. Por supuesto, mi trituradora es de corte cruzado para evitar que me hagan lo mismo que a la embajada de EEUU en Irán (sus trituradoras cortaban en tiras, y después de la revolución islámica los iraníes consiguieron reconstruir varios documentos).

Una trituradora de documentos es muy fácil de usar:

  1. Poner el papel en la ranura,
  2. mirar fascinado cómo el papel es tragado por la máquina,
  3. buscar cualquier papel por los alrededores que ya no haga falta para seguir triturando papeles.

En serio, usar una trituradora de documentos es súper adictivo. Ya sé qué sentía el gato que tiraba de la cadena.

Otra cosa que tienen los americanos es que les encanta elegir. En casi cualquier cosa que quieras hacer, te van a ofrecer varias opciones. Vas a comprarte un bocadillo y te preguntarán si quieres pan blanco, integral, italiano, indio, si quieres mermelada, mantequilla, manteca de cacahuete, si quieres coleslaw, lechuga, ensalada de atún, si quieres patatas fritas, si quieres fruta, ... Vamos, prácticamente os piden la receta del bocadillo. Si vais a un restaurante de estilo americano y os atosigan preguntándoos si queréis cada ingrediente, ya sabéis por qué es.

Cuando empecé a trabajar en EEUU me tenían que dar un seguro médico, así que me dieron a escoger entre seis opciones, que básicamente se dividían en dos grupos: uno en el que tienes que escoger tu médico cuando haces el seguro, y otro (más caro) en el que puedes escoger un médico diferente cada vez. Las webs de los hospitales dan mucha información sobre cada médico, con su foto, sus títulos, sus afiliaciones profesionales, sus aficiones, etc. para que los pacientes puedan verlos y elegir el que más le guste. Yo, como soy un simple, me guío por criterios mucho más primarios:

—Hola, quería cita para ver al médico.
—¿A qué médico quería ver?
—Eh, ¿al que esté libre antes?
—Caramba, qué original.

Y creo que de momento ya he escrito suficiente. Con un poco de suerte, de aquí a 11 meses se me dará por contaros más cosas sobre los EEUU :)

Aceptando barco

Por cierto, acabo de ver el original del anuncio del “Scattergories”, el que originó lo de “aceptamos barco” (como animal acuático, y más tarde el pulpo como animal de compañía).

En inglés, primero aceptan “pulcritud” como una enfermedad, y “rinoceronte” como animal de granja.

Sé que estábais deseando saberlo.

Subempleo para universitarios

Las siguientes gráficas hablan por si solas:

España, a la cabeza del subempleo de los graduados universitariosEspaña, a la cabeza del subempleo de los graduados universitarios

Si queréis ver los datos en detalle, id a la web del informe "Education at a Glance 2010: OECD Indicators", descargaos la hoja de cálculo del indicador C3 (éxito de los estudiantes en la transición al empleo) y mirad la tabla 3.7.

Actualización: había etiquetado mal los datos. La gráfica que había puesto no era de trabajos no cualificados; era de trabajos para los que no se necesitaba educación terciaria. Para que nadie me acuse de manipulador, he incluído la de trabajos no cualificados (limpiadores, reponedores, peones, etc.) en la que ganamos más de calle si cabe.

El efecto Barrapunto

Por si alguien tenía curiosidad:

De 100 a casi 6000 visitas en dos días

En realidad es una combinación de efecto Barrapunto y efecto Menéame, pero como la persona que lo envió a Menéame puso un enlace a Barrapunto en lugar de un enlace directo a mi página, no se puede saber cuánto ha contribuido cada sitio. Por eso, amiguitos, es importante atribuir correctamente las cosas :)