Subastas con truco

Estos días se habla en la blogobola de una empresa de subastas en web que trabaja de una forma un poco extraña. Básicamente, encontraron la manera de conseguir unos beneficios impresionantes haciendo que mucha gente pierda dinero, y que al mismo tiempo parezca que el ganador de la subasta se llevó una ganga impresionante. En esta historia explico cómo funciona la cosa, y por qué no te conviene participar en esas subastas (y, si lo haces, cómo minimizar tu coste).

Tuve algunas dudas antes de escribir esta historia porque mucho me temo que, más que de advertencia para que algunos no resulten timados, esta historia vaya a servir de inspiración para que otros ganen dinero de forma poco honesta. Pero bueno; al final decidí escribirla. Por si acaso, no digo el nombre ni la dirección de la empresa de marras hasta el final de la historia, que si no, ya sé que alguno iba a abrir el enlace, quedarse enganchado a la web, y olvidarse de que estaba leyendo mi web :)

Como ya dije, esa web es de subastas. La mecánica, a primera vista, es como en cualquier subasta: hay un artículo a la venta, los que lo quieran comprar tienen que pujar por él, y el último en pujar gana el artículo y tiene que pagar el precio pujado. En esta web, las subastas no se terminan exactamente en un determinado día y hora, como en eBay, sino que terminan cuando haya pasado un determinado tiempo desde la última puja, como en las subastas “de verdad”.

En esta web, las pujas se hacen de 10 en 10 céntimos de euro. Ahora bien, hay que pagar por el derecho a pujar. Este derecho cuesta 50 céntimos por puja. Y, por supuesto, como lo que has pagado es el derecho a pujar, esos 50 céntimos no los recuperas si pierdes la subasta. Y, si pujas cuando faltan menos de 15 segundos para que se termine la subasta, el tiempo de la subasta se extiende hasta 15 segundos después de la puja.

Vamos a ver cómo funciona con ejemplos prácticos.

  • Estoy viendo la subasta de una consola de videojuegos. El PVP es, según la web de subastas, de 300 euros. Hace un momento, el precio pujado era de 59,10 euros y faltaban 3 segundos para que se terminara la subasta cuando varias personas pujaron, con lo que el precio aumentó a 59,40 euros y pasó a faltar 15 segundos para el final de la subasta.

    Finalmente, la consola se adjudicó en 59,60 euros, que es lo que tiene que pagar el ganador de la subasta (última persona en pujar). Esta persona hizo 156 pujas, que le costaron 78 euros, por lo que al final tiene que pagar 59,60+78=137,60 euros, más gastos de envío.

    Sí, vale, es un precio más reducido que los 300 euros que (dicen que) cuesta la consola en una tienda. Pero la gente pujó hasta 59,60 euros. A 10 céntimos por puja, son 596 pujas. A 50 céntimos, son 298 euros que ganó la empresa vendiendo pujas. Y además, los 59,60 euros que tiene que pagar el ganador, con lo que son 357,60 euros en total. Suponiendo que la consola le cuesta 300 euros a la empresa, son 57,60 euros (un 19,2%) de beneficio.

  • Si esto parece poco, vamos a ver otro ejemplo: una subasta de un “trío” de teléfonos inalámbricos, de 79,90 euros de PVP, que se adjudicó en 34,10 euros, y en la que el ganador pujó 9 veces.

    Por lo tanto, el ganador paga 4,50 euros por las pujas más 34,10 euros por los teléfonos = 38,60 euros. Y la empresa se lleva 170,50 euros por las pujas, más 34,10 euros de la subasta = 204,60 euros. Un beneficio de unos 124,70 euros (156,07%) de nada.

  • Tercer ejemplo: una cámara fotográfica que se vende bajo la modalidad de “precio fijo” por 29 euros. Es decir, independientemente del precio final al que llegue la subasta, el ganador sólo tendrá que pagar 29 euros para llevársela a casa (más lo que le hayan costado las pujas, claro).

    La gente pujó 247,20 euros. Es decir, que la gente gastó 1236 euros en pujas. El ganador hizo 238 pujas, por lo que gastó 119 euros y ahora tiene que pagar los 29 euros. Por lo tanto, el ganador pagará 148 euros y la empresa recibirá 1265 euros (1236+29) por la cámara. No está nada mal esto, para una cámara que, según esta web, cuesta 399 euros en el mercado: 866 euros (217,04%) de beneficio.

Supongo que no tengo que decir que todo esto me parece un poco extraño. Básicamente, el negocio consiste en conseguir que la gente pague dinero por tener la oportunidad de ganar algo. O sea, esto es una rifa camuflada de subasta. Y, por lo que vimos en los ejemplos anteriores, mucha gente está gastando mucho dinero en esto... a cambio de nada. Supongo que será legal, pero no me parece totalmente justo, ¿y a vosotros?

Si queréis jugar a esta rifa, vuestra estrategia tiene que tener como objetivo emitir una sola puja, que debe ser la última de la subasta. De esta forma sólo tendréis que pagar el precio del artículo, más los 50 céntimos de la puja. Si alguien supera vuestra puja, bajo ningún motivo pujéis una vez más, o sólo conseguiréis tirar más dinero a la basura: es como apostar más veces para recuperar lo perdido en la ruleta.

Bien, este es el final de la historia. Si tenéis interés en saberlo, la empresa es Swoopo, esta es la subasta de la consola, esta es la subasta de los teléfonos y esta es la subasta de la cámara.