Now you know

Stuff I'd like others to know.

Impressions after 11 months in the USA

As you know, it's been almost a year since I came to the USA, and as you may suppose, life here is a bit different in many small details from life back in Spain.

For example, treatment of personal data. Companies here assume that, if they have your personal data, it is theirs to sell, trade, etc. In addition, they have always been very careless with them (not so much today) and it was quite common for a credit card company to mail you a letter with a pre-filled request form for you to sign and mail back.

In addition, there is no single identity card system like in Spain, so companies have few ways to verify your identity, and the system all those companies have adopted consists of asking you questions only you can answer, assumedly. Some of those questions are your birth date, your mother's maiden name, or your current address. Of course, as every company asks you the same questions, all of them have that information. And as they mail you prefilled forms including most of that information, it is also available for anyone who gets hold of one of those mailings after intercepting your mail or searching your garbage.

As it is so easy to get one's information and verification systems are so lax, identity theft is an everyday occurrence. It basically consists in the malfeasant getting hold of your birth date and your mother's maiden name and then getting credits and cards and buying stuff in your name, and then not paying any of that, and you get hit with all the debt and fees and charges, and it's years before the problem is solved for good and in the mean time your credit history is hit very badly, etc., etc.

For this reason, something that must never be missing in any household is a document shredder. All letters I get from Mastercard or Capital One offering me credit cards, or from AT&T offering me Internet service, or, in general, anything carrying my name goes to the shredder instead of the garbage bin. In fact, almost all paper I receive goes to the shredder, so it will be all nicely mixed up and more difficult to reconstruct. Of course, my shredder is cross-cut so they won't do the same to me as they did to the US embassy in Iran (their shredders cut in strips, and after the islamic revolution the iranians managed to reconstruct several documents).

A document shredder is very easy to use:

  1. Put a piece of paper in the slot,
  2. look in fascination as the paper is being swallowed by the machine,
  3. look around for any piece of paper I don't need anymore to continue shredding paper.

Seriously, using a document shredder is super addictive. Now I know what the cat who flushed the toilet felt.

Another thing about americans is that they love choosing. For almost anything, they are going to offer you several choices. You go to buy a sandwich and they'll ask you if you want white bread, whole wheat bread, Italian, Indian, if you want jam, peanut butter, if you want coleslaw, lettuce, tuna salad, if you want fries, if you want fruit, ... They almost ask you to give them the recipe for the sandwich.

When I started working in the US I had to sign up for health insurance, and they gave me a choice between five or six options, which were basically divided in two groups: in one, you have to choose your doctor when you start the insurance, and in the other (more expensive) you can choose a different doctor every time. Hospital websites give lots of information about each doctor, with their degrees, professional affiliations, hobbies, etc., so patients can look at them and choose the one they like most. Myself, as I'm very simple, I go with more primal criteria:

“Hello, I'd like to set up an appointment to see a doctor.”
“Which doctor would you like to see?”
“Eh, the one who's available the soonest?”
“Wow, how original.”

And I think I have written enough for now. With a little bit of luck, 11 months from now I'll tell you more things about the USA :)

Aceptando barco

Por cierto, acabo de ver el original del anuncio del “Scattergories”, el que originó lo de “aceptamos barco” (como animal acuático, y más tarde el pulpo como animal de compañía).

En inglés, primero aceptan “pulcritud” como una enfermedad, y “rinoceronte” como animal de granja.

Sé que estábais deseando saberlo.

Subempleo para universitarios

Las siguientes gráficas hablan por si solas:

España, a la cabeza del subempleo de los graduados universitariosEspaña, a la cabeza del subempleo de los graduados universitarios

Si queréis ver los datos en detalle, id a la web del informe "Education at a Glance 2010: OECD Indicators", descargaos la hoja de cálculo del indicador C3 (éxito de los estudiantes en la transición al empleo) y mirad la tabla 3.7.

Actualización: había etiquetado mal los datos. La gráfica que había puesto no era de trabajos no cualificados; era de trabajos para los que no se necesitaba educación terciaria. Para que nadie me acuse de manipulador, he incluído la de trabajos no cualificados (limpiadores, reponedores, peones, etc.) en la que ganamos más de calle si cabe.

El efecto Barrapunto

Por si alguien tenía curiosidad:

De 100 a casi 6000 visitas en dos días

En realidad es una combinación de efecto Barrapunto y efecto Menéame, pero como la persona que lo envió a Menéame puso un enlace a Barrapunto en lugar de un enlace directo a mi página, no se puede saber cuánto ha contribuido cada sitio. Por eso, amiguitos, es importante atribuir correctamente las cosas :)

Señal de stop

Mi página web está corriendo el peligro de convertirse en el weblog de “los de Microsiervos no tienen ni puta idea”...

Antigua señal de stop

... aunque en este caso puede que la explicación sea que ninguno de ellos tenga más de veinte años, porque ¡mira que no conocer la antigua señal de stop!

El maravilloso mundo de los embalajes: el blister

Esta historia ha viajado en el tiempo. Desde el 17 de agosto de 2006, para ser exactos. Que la disfrutéis.


En el mercado hay dos clases de aparatos electrónicos: los que vienen en cajas enormes de cartón y los que vienen en blisters de plástico indestructible.

Los blisters proceden directamente de la tecnología que hizo posibles prodigios como el blindaje de Kitt (el coche fantástico) y la piel de Mortadelo y Filemón. Son vainas gigantescas de plástico transparente dentro de las cuales va el aparato electrónico y cuatro o cinco cartulinas impresas por offset y plegadas de formas inverosímiles. Estas vainas suelen estar dobladas sobre si mismas y luego selladas por los bordes mediante calor.

Los blisters no se pueden abrir con la mano. Para hacerlo hacen falta tijeras, como mínimo; y de ahí, para arriba. En ocasiones es necesario, para conseguir abrirlos, hacer fuerza hasta alcanzar escalas metafísicas (del estilo de “¿qué ocurre si sobre un cuerpo inamovible se ejerce una fuerza irresistible?”).

A veces, los blisters están sellados de forma que un ingenuo pensaría que podría conseguir cortar el blister de forma que, después, se pudiera abrir y cerrar el blister. Permítanme adelantarles que no; lo único que se consigue así es un ingenuo frustrado.

Como ya he dicho, en ocasiones se puede cortar el blister con unas tijeras. No piensen, no obstante, que el blister se rinde sin presentar lucha: por donde ha pasado la tijera, el blister se convierte en afiladas hojas cortantes.

Dato curioso:
recientemente, en el Líbano, ante la escasez de utensilios de primera necesidad, se utilizaron miles de blisters como hojas de afeitar.
Dato curioso:
en 137 países están absolutamente prohibidos los aparatos electrónicos en las cárceles porque los presos fabrican cuchillos y espadas con los blisters. Incluso, en alguna ocasión, fabricaron unas estrellas ninja y una sierra radial para cortar tablones de madera.

Para terminar, el comentario ecolegal (ecológico y legal, vaya hallazgo de palabra):

Existen Directivas europeas que obligan a las empresas a reducir la cantidad de material que emplean en los embalajes. Un ingenuo (el mismo de antes u otro distinto) pensaría ya que los blisters, a estas alturas, se fabricarían con un plástico delgadito y serían poco más grandes que el aparato electrónico que resguardan.

Pues no.

Fíjense bien: las Directivas obligan a reducir la cantidad de material, no a haberlo reducido. Es decir, si empiezan con un embalaje que pesa 20 kilos y utiliza 40 m2 de cartón, 2 kg de plástico, dos ardillas y media jirafa, pueden estar años y años reduciendo el tamaño del embalaje y, por lo tanto, cumpliendo la directiva. Si, en cambio, empiezan con un embalaje óptimo, ¿qué reducen el año que viene?

Dato curioso:
para fabricar 1 kg de blister se emplean 100 gramos de ardilla y 10 kg de jirafa. El resto de la jirafa se emplea en la fabricación de las cartulinas que van dentro del blister.

Piensen en ello y tengan cuidado con la próxima vez que abran un blister, que los carga el diablo.

Spaniards who dare do something in public they aren't good at

Some people who got laughed at quite a lot in Spain because they can't speak English. Most people in Spain can't speak English either, but that didn't stop them from laughing.

Francisco Franco:

Emilio Botín, chairman of the Santander Group:

El Príncipe Gitano, singing "In The Ghetto":

Raphael, singing "Aquarius":

Una aclaración sobre las armas de fuego en EEUU

Al contrario de lo que mucha gente cree, en los supermercados Wal-Mart de los EEUU no tienen munición de rifle en las estanterías al alcance de cualquiera.

Lo que tienen en las estanterías son los cartuchos de escopeta; la munición de rifle y pistola está en una vitrina, justo al lado de los cartuchos.

Taxis in Dublin and in New York City

When I first arrived to Dublin, I was told that there were more taxis in Dublin than yellow cabs in New York city. Of course, I didn't believe that, so I asked for clarification: “per capita, or in absolute terms?” “In absolute terms” was the response. I didn't really believe that, but let the matter rest.

Until yesterday, that is. In conversation, the taxi subject came somehow and I finally decided to investigate the matter. I decided to count only licences for vehicles of the type commonly called “taxi” or “yellow cab”; this excludes hackneys, limos and so on.

So, for the conclusions: Co. Dublin has roughly 12,000 taxis for roughly 1,200,000 people. That's 100 persons to a taxi. New York City, however, has roughly 13,000 taxis for roughly 8,400,000 people. That's 646 persons to a taxi. Therefore, Dublin has fewer taxis than New York City in absolute terms, but way more per capita. Had my friend said “per capita”, he would have been right.

El guante y el duelo

En estos tiempos en los que se han perdido las buenas costumbres del pasado, ya nadie sabe cómo desafiar a otra persona a un duelo. Como ejemplo de mi afirmación pondré a Homer Simpson, que en un episodio deambula con un guante en el bolsillo, listo para dar un guantazo a quien se cruce en su camino y decirle: “señor, lo desafío a un duelo”.

El problema es que Homer lo está haciendo mal.

En aquellos buenos tiempos pasados, había varias formas de solucionar las cuestiones de honor: las ofensas más leves se podían solucionar con una disculpa, pero las más graves causaban tal daño al honor de uno, que sólo era posible repararlo mediante la celebración de un duelo.

Y con esto llegamos a la función de los guantes en los duelos. Hoy en día, mucha gente piensa que, cuando uno era insultado y quería reparar su honor mediante un duelo, debía darle un guantazo a su ofensor. Sin embargo, en realidad se hacía al revés: el caballero ofendido se quitaría el guante y lo arrojaría delante de su ofensor; se suponía que éste debía, entonces, recoger el guante y abofetear a la persona originalmente insultada.

Esto se hacía así porque un guantazo era el insulto más grave que se podía infligir a un caballero, y sólo se podía reparar en un duelo. Por tanto, este gesto obligaba a reparar en duelo una ofensa que, en principio, se habría podido resolver por otros medios.

Uno podría pensar que el resultado final sería el mismo si el ofendido fuese quien le diera el guantazo al ofensor; sin embargo, esto haría que se inviertieran los papeles de “desafiante” y “desafiado”, con lo que eso supone a la hora de decidir quién elige el sitio y la hora, y quién elige las armas.

(Por supuesto, generalmente no era necesario dar realmente el guantazo; con recoger el guante ya se consideraba que el guantazo estaba dado y el desafío aceptado. Ahora bien, si uno todavía tenía ganas de seguir insultando, no había nada que le impidiese dar el guantazo).

Espero que, después de leer esto, sepáis qué hacer la próxima vez que necesitéis desafiar a alguien a un duelo.