Las faltas de ortografía
Por Jacobo Tarrío
28 de abril de 2002

Hace unos días hice un script que sirve para introducir faltas de ortografía en un texto en castellano; no sólo eso, sino que pone todo en minúsculas, elimina las tildes, también las comas y los puntos, sustituye “que” por “k”, “uno” por “1”, etc.

Puse una nota en MiBarrapunto, anunciándolo como un “emulador de Pobrecillo Hablador” (“Pobrecillo Hablador” es el nombre que se asigna a los usuarios anónimos de Barrapunto), y esta madrugada salió en portada (tras un par de indirectas mías; ¡hola, rvr! :D).

La verdad es que esto de las faltas de ortografía trae tela. Es cierto que muchos Pobrecillos Habladores (y también muchos usuarios registrados) tienen la molesta costumbre de poner faltas de ortografía con toda tranquilidad, y después justificarlas con cosas como “da igual, si nos entendemos”, “eres un pedante” y cosas así.

En un medio escrito, como un libro, un periódico, el email o una página web, las faltas de ortografía son imperdonables. A menudo, el lenguaje escrito es el único medio que poseemos para conocer al autor, y el estilo y apariencia general de su texto es lo único que tenemos para hacernos una idea de su personalidad.

La presencia de faltas de ortografía denota pereza mental, e incluso ignorancia. Su reiteración, e incluso justificación, denotan algo peor, que me callaré porque no es cuestión de insultar. Las faltas de ortografía sólo están justificadas en algunos casos: textos escritos por niños pequeños, por personas cuya lengua nativa sea otra, por disléxicos, y poco más.

Si alguien insiste en escribir el verbo “haber” en lugar de “a ver”, o “ha” en lugar de la preposición “a”, o “hechar”, o en intercambiar “hecho” y “echo”, no puedo tomarme en serio lo que ha escrito, por muy acertado que sea lo que escribe. Y si, al avisarle de las faltas de ortografía, pretende decirme que “lo importante es que se entienda”, se habrá merecido un capón, por eso, precisamente: no se entiende.

A veces entro en canales de IRC brasileños, y en ocasiones me cuesta muchísimo entender lo que dicen. Algunos usuarios tienen la costumbre de escribir abreviando todo lo posible, o introduciendo faltas de ortografía, y, aunque soy capaz de entender portugués y brasileño estándar, me veo en serias dificultades para entender “eso”.

A partir de ahora, me parece que voy a imponer una penitencia a los que escriban con faltas de ortografía: cinco días leyendo canales de IRC brasileños ocupados por sujetos especialmente escogidos y entrenados. A ver si desistían de su empeño. Amén.

Otros artículos sobre “Tirando Líneas (2002-2004)”, “ortografía”.
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