No tan enigmático como se creía
Por Jacobo Tarrío
18 de agosto de 2002

Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes tenían a Enigma, una máquina que servía para cifrar mensajes, que podían así transmitir mediante radiotelegrafía convencional.

Los británicos, en cambio, tenían Bletchey Park: un lugar en el que interceptaban radiotelegramas cifrados con Enigma y los descifraban (la cifra empleada por Enigma había sido reventada primero por matemáticos polacos en los años 30, y después por los británicos durante la Guerra varias veces, tras sucesivas mejoras hechas a la máquina). Con la inteligencia obtenida de este modo, los aliados podían conocer todos los movimientos de los submarinos del Mar del Norte y otras tropas del ejército nazi, lo que les proporcionaba una indudable ventaja.

Sin embargo, no aprovecharon esta ventaja tan rápido como uno se podría suponer. Si, por ejemplo, hubieran empezado a hundir todos los submarinos a toda velocidad, los alemanes se habrían dado cuenta de que esto no era normal, habrían acabado dándose cuenta de que Enigma no valía para nada y habrían cambiado de sistema en menos de lo que canta un gallo; por eso, había que actuar más sutilmente. Y tan sutilmente actuaron, que los alemanes siguieron utilizando a Enigma hasta el final de la guerra, sin sospechar nada.

La intención era utilizar la información extraida de Enigma pero de forma tal que pareciera que los aliados la habían obtenido por medios tradicionales. Por ejemplo, cuando se trataba de hundir un submarino U que se había vuelto muy pesadito últimamente, realizaban una misión de reconocimiento aéreo por una zona por la que, casualmente, andaba el submarino. Por supuesto, el avión avistaba al submarino, mandaban un barquito, lanzaban cargas de profundidad, y el submarino a hacer gárgaras; así, los submarinos U pasaron de dominar el Mar del Norte a escasear demasiado para el gusto alemán.

A lo largo de los siguientes meses, los alemanes hicieron varios cambios a las máquinas Enigma, con el fin de hacerlas más seguras; sin embargo, nunca pensaron en que habían sido descifradas por los británicos. De hecho, estuvieron bastante tiempo buscando a un traidor que, supuestamente, filtraba todos los planes a los ejércitos aliados. Lo que no sé es si lo encontraron… ;-)

Y como último apunte, los japoneses también usaban máquinas para cifrar, y los americanos también se las tenían todas reventadas. En cambio, los italianos no estaban tan avanzados tecnológicamente, por lo que tenían que usar sistemas criptográficos manuales más anticuados… que fueron los únicos que aguantaron toda la guerra sin ser descifrados. Vaya cosas, ¿eh?

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