Tecnolujuria
Por Jacobo Tarrío
11 de enero de 2007

Nokia ha anunciado el N800. Es un cacharrito que lleva Linux, tiene una pantalla en color de 800x480, mide 144x75 mm., pesa 200 gramos, tiene WiFi, Bluetooth, cosas multimedia, etc. A mi me ha dado un ataque de tecnolujuria.

Durante un cóctel, en un corrillo hablaban sobre los pecados capitales, y una señora bien se vanaglorió de no tener ningún vicio. Su hija le replicó: “¿Ah, no? ¿Y la lujuria?” Entre las sonrisillas pícaras de los demás integrantes del grupo, la señora, ruborizada, le preguntó a su hija a qué venía eso. “Ya, claro, ahora me vas a decir que no te gustan las joyas”.

Para resistir la tecnolujuria tengo una técnica que consiste, básicamente, en no comprar el cacharrillo. Al fin y al cabo, aunque el aparato mole, no me hace realmente falta. Además, no le sacaría mucha utilidad: no escucho música, tengo un PDA que casi no uso, no suelo ir en transporte público (donde esos aparatos sí son útiles). Y tampoco tengo mucho tiempo disponible ni muchas ideas para ponerme a programar movidas para él. Y no puedo permitirme deshacerme de tanto dinero. Por no hablar de las uvas, que están verdes.

Esto es así con más aparatos: cámaras digitales (casi no uso la que tengo, como para comprar más), móviles (idem), iPod (no escucho nada de música, pero lo pongo para completar)… Así que, a menos que mucho cambien las cosas, no compraré un N800. Ni un 770, que es su antecesor. Y no será porque no me gusten los cacharritos, ojo.

Otros artículos sobre “Tirando Líneas (2005-2008)”.
Índice.
Salvo indicación en contrario, esta página y su contenido son Copyright © Jacobo Tarrío Barreiro. Todos los Derechos Reservados. Información sobre tratamiento de datos y condiciones de uso.